Trabajar desde casa a primer visto parece tener varias ventajas, y podría parecer la situación ideal – se puede variar la hora, compaginar el trabajo con otras responsabilidades y centrarse en lo que quiera. Por eso se convierte en el sueño ideal de mucha de los obreros de la plantilla, que ya tienen un horario fijo, bien su guardería de niños carísima, bien sus mandatos del jefe sobre proyectos controlados.
No obstante, lo que sepan los trabajadores del domicilio, también hay inconvenientes, sean relacionadas a las obligaciones personales, sean por la falta de las restricciones del entorno laboral.
Sobre todo, trabajar desde casa procura un aislamiento social, en tanto que uno no se asocia colectivamente con la red de colegas del campo profesional. Aunque se abre tiempo para cuidar a los niños, por ejemplo, también se puede mezclar demasiado la vida personal con la laboral. Ya sea no trabajar horas distintas sería una gran virtud, por otro lado sería igual una desventaja, sin tiempo enfocado puramente en los proyectos faenas. Quizá falte espacio o falte horas dedicadas solamente al trabajo. Cuando uno tiene la flexibilidad para trabajar a cualquier hora, se acostumbra trabajar a un horario no compatible con lo de la oficina, o sea, poco a poco, faltaría la puntualidad.
¿Pero y el entorno de la oficina? Al mismo tiempo que tiene inconvenientes personales, ya que ofrece muy ventajas laborales. Porque así es, que la oficina garantiza ciertos derechos legales a sus empleados que no existirían en el auto empleo. El auto empleado no se enfermaría sin perder ganancia. Trabajar desde el hogar disminuiría los derechos, ya sea que aproveche de un horario circunscrito, o que haya un sueldo que cubra las enfermedades, o bien que tenga ciertos días anuales de vacaciones. Resulta más fácil conseguir proyectos nuevos desde una oficina tradicional, ya sea que hay una red laboral que le permitiría hacer contactos profesionales.
O sea que en resumen el ambiente de la oficina tradicional ofrecería más argumentos en pro que en contra. No me apetecería dedicar meses en promocionar mis destrezas para alcanzar a nuevos proyectos, cuando la oficina me garantizaría un campo público que ya me promueve como profesional.
Por supuesto que un trabajo ideal mezclaría los puntos buenos de los dos ambientes. En tanto que me gustarían algunos aspectos del trabajar de casa, sea el horario flexible, o la libertad de escoger unos proyectos que más me interesen; en cambio preferiría las ventajas de la oficina fija. O sea la red de contactos profesionales, los derechos laborales, o sea las oportunidades para avanzar.