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Repaso: Un relato sobre el barrio de Bow, en Londres

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Edited by Vanessa de Elera, Saturday 2 October 2010 at 17:14

Vivía 16 años en Londres, así que quiero describir el ambiente de mi barrio que se llama Bow, ubicado en el este del casco financiero de la ciudad más antigua de Londres, la parte que se conoce como el nombre “La Ciudad”.

A principios del siglo XX, Bow se destacaba por barrio de chabolas, debido a su situación al norte de los puertos industrializados de la isla de Dogs. Se caracterizaba por casas de alquiler, de carácter casucha, llenas hasta los topes de los pobres inmigrantes que venían de cinco continentes, a raíz del comercio con todas partes del imperio británico antiguo. Normalmente por aquellos tiempos personas de muchísimos países llegaron en Bow, vivieron en viviendas descuidadas, trabajaron muy duramente para enriquecerse, y después de quince o veinte años de chambeo, en seguida se mudaron a otra zona menos industrial. A causa de las comunidades de inmigrantes de países distintos, con los marineros que estaban aterrizados de licencia, y con los delincuentes indígenas de Bow, se destacaba por un barrio inseguro, que tenía fama de las prostitutas, los atracos, aun hasta los homicidios (inclusivo los asesinatos hechos por el famoso Jack el Ripper se ubicaron en ese mismo barrio), y sobre todo la inseguridad ciudadana total.

Puesto que las condiciones de vida estaban tan concurridas que la solían causar problemas respiratorios, la reina Victoria ordenó que se derrumbe un área céntrico, y fundó el gran parque Victoria para que tome el aire a la gente.

A medios del siglo XX, los polígonos industriales del puerto ya habían fallado. Sin el comercio marítimo, la isla de Dogs se caracterizaba entonces, justo como antes, por barrio de chabolas. Al mismo tiempo el barrio norteño de Bow caía en otras manos. Se encontraba bajo de la vigilancia de una familia pandillista que tenía fama de sus delitos graves. Se llamaban Los Hermanos Kray, y reinaban por toda la parte del este de Londres, asesinando en plena vista los que no se daban prioridad a la guerra tribal que empezó seguidamente.

Las policías se encontraron sin poder parar a la orgía de violencia que empezó por aquellos años. Puesto que esta zona había sufrido muchísimo daño por las bombas alemanes durante la guerra mundial segunda, las condiciones de vida habían cambiado drásticamente. Los niños solían ver a los cadáveres, jugaban en sitios derribados (al mínimo había unas casas destruidas de cada calle en Bow), y sus juguetes eran las armas de guerra: las armas, las pistolas, las bombas inexplotadas. Como si fuera una infancia normal, solían pasar las noches durmiendo en las estaciones subterráneos por miedo del bombardeo constante de aquellos seis años de la guerra. La violencia formaba una parte de su vida diaria. Asimismo los habitantes de Bow en los cuarenta habían crecido bajo de los efectos psicológicos de la guerra mundial, es decir, eran productos de una crispación particular, de una privación urbana irrepetible y sin parar. Así crecía la generación de los hermanos Kray, así aprendía sus métodos de violencia extrema. No se pudiera soportar el resultante modo de comportarse como si fuera una guerra tribal de las pandillas, ni el tráfico de drogas que se empezaba a plantear a finales de la década. Mientras tanto, el concejo de las cincuenta intentaba poner en marcha varias planificaciones urbanas. Empezó a derribar las chabolas, modernizar los solares de construcción y levantar bloques de pisos modernos. Se los repartió a las casas más antiguas en viviendas unifamiliares. Creó una red de transportes públicos accedido por un abono, y estableció una autovía desde la costa sureste al corazón del casco financiero, pasando por Bow.

Yo me mudé al barrio Bow a finales del siglo XX. Seguía con la reputación anterior de la inseguridad ciudadana, pero me encontré ahí a principio de una época de modernización total. Al norte de Bow se ubica el barrio Hoxton, que se empezó destacar por zona artística muy de moda en los noventa. Las últimas olas de inmigrantes judías y bangladeshís habían dejado sus huellas culturales en el área. Hay restaurantes y panaderías judíos, y un barrio turístico que se llama Banglatown, lleno de restaurantes para cada gusto asiana. Las artistas de Hoxton han atraído inversión y publicidad, que llevó a cabo la regeneración de los mercados del pueblo de la vecindad. Hoy en día hay un mercado de objetos antiguos o kitsch en la calle Liverpool cada domingo, otro de productos de cuero cada día semanal en Whitechapel, otro de flores en la calle Columbia por los domingos, otro de objetos útiles que cubre casi toda la zona cada domingo, y lo del barrio Bow, el mercado de verduras frescas en la calle Roman cada sábado. La vida bulliciosa de la vecindad Bow sobrevive en estos mercados del pueblo. Por la urbanización de las autovías que siguen a los almacenes grandísimas de Bluewater y Lakeside, un ciudadano de Bow lo tiene todo al alcance. Además de la inversión atraída por el barrio artístico, la urbanización ha convertido el puerto en un casco moderno de los rascacielos y los inmuebles de lujo. Bow actualmente se encuentra con una buena gama de diversiones, sobre todo la movida nocturna excelente. Se dan prioridad a la estética y aquellos bloques de pisos descuidados hoy se derriban o se reparan poco a poco. Total que el barrio está rodeado por agencias inmobiliarias, a causa de su proximidad a las zonas financieras internacionales. Se repuebla con las personas quienes no quieren viajar diariamente al lugar de trabajo, con sus gustos lujosos. Atrae a negocios como los gimnasios, los clubes de comedia, los cines, las cafeterías y una estación de tren con conexión directa a Paris, la capital de Francia.

En resumen hoy se celebra los barrios más antiguos del área en cuales se graban las películas históricas, puesto que la belleza de sus casonas sigue, y no se cobran tanto como las zonas londinenses más famosas del oeste. No obstante, algunos problemas de los tiempos pasados continúan. No se puede estacionar, las autovías producen un ruido infernal, y causan problemas respiratorios infantiles. La mayoría de viviendas siguen ser partidos unifamiliares con propietarios ausentes. Hay que añadir que la orgía de violencia de los hermanos Kray actualmente se ha convertido en una historia contada a los turistas en sus tours peatonales, mientras la drogodelincuencia y las escalamientos de aquellos años sigue.

En seguida, pues, el barrio va a cambiar mucho más. Está al sud de la zona olímpica nombrada por los juegos internacionales del año 2012 (¡lo que se anunció un día después de que había vendido mi propio piso en Bow!) Al final, muy pronto vivir en Bow no será vivir en las afueras. En cambio, dentro de dos años, vivir ahí se sentirá como vivir en el corazón de Londres, donde se puede conmemorar su historia cultural, artística, deportista, mercantil, vecinal y patrimonial. Lo que quiere decir es que el barrio Bow se evolucionará de nuevo.

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