Un problema serio es el consumo desmedido del alcohol. Se suele tomar vino en tantas ocasiones, como por ejemplo para las celebraciones, bien durante una boda o bien un cumpleaños, para las ferias, como una parte de las excursiones, en el bar, a los fines de semana, después de un día largo… se justifica con facilidad cada suceso en que toma la gente. Debido a que nunca se controla el consumo en nuestra cultura. Para ir al peor, la cultura se respeta como algo humoroso el estado ebrio. Cuanta más la cultura muestre estar etílico como algo para reírse, más tomará la gente común. La cultura necesita desconectar del idea que estar ebrio es algo admirable, o humoroso. Se faltan representaciones de la realidad y miseria de la vida alcohólica.
Mientras tanto los alcohólicos de clase media no se nota. Sus problemas se fingen por mantener el trabajo, la familia, y la casa, como si fuera normal tomar en secreto diariamente. Se dan excusas a los que toman con frecuencia en nuestra cultura, si son de clase alta y mantienen sus funciones normales al tomar. Cuanta más atención o criticas se ponga al alcohólico de la calle, que vive sin casa, y se emborracha por los espíritus fuertes, menos se notarán los apreciadoras del vino, o de los cocteles - es decir, los que toman en casa, o durante el trabajo profesional. Se lo resuelve el problema con publicidad. Que se animen a los profesionales confesar cómo es ser un alcohólico de alto funcionamiento. Así que se busque al apoyo psicológico, sin la vergüenza de temer que sean los únicos.
Resulta que las adolescentes también consumen el alcohol. Cuantos menos aspiren los niños al vivir sobrio, menos se realizarán. Toman niños no solo por el ejemplo malísimo de los mismos padres que ya toman libremente frente a la familia, sino el descontrol de ventas. La solución se centra en controles mucho más fuertes de la venta de alcohol - al mínimo en poner retribuciones penales para procurar alcohol para que lo tome un menor.
El problema más grave que se presenta es emborracharse a pesar de responsabilidades actuales. Se mantiene la ilusión que pueda tomar pocas cantidades de alcohol y todavía conducir, o cuidar a los niños. ¿Cuantos más cadáveres necesitan para restringir los niveles legales del alcohol en los choferes y padres? La ley actual nos anima que haber límites pero no hay prohibición total. Se fomenta la percepción ya que podremos tomar una mera cervecita y conducir. Ya que podremos cuidar bien a los infantes con unas copitas. Cuantos menos límites del alcohol aceptan, más detiene el problema. Poner los castigos penales por cualquier consumo de alcohol se les equilibra con el consumo de drogas. Cuanto se encarguen de niños o vehículos, ni se permitirá toma legalmente ni una gota de alcohol.