Lo bueno y lo malo de la tele
No debemos cambiar el canal muy a menudo, (es decir, que no nos debemos sentar con el control remoto en la mano, haciendo “zapping”.)
Deberíamos ver a programas determinados y evitar la mala costumbre de dejar puesta la televisión tantas horas. Hay que buscar las actividades alternativas en vez de viendo la televisión.
Los padres deberían ver la televisión al lado de sus hijos. Deberían tener una hora fija para ver los programas televisivos. No deben tratar la televisión ni como premio, ni como niñera electrónica. Los niños no necesitan ver los programas violentos. Tienen que entender que los anuncios pueden ser indeseables.
- Peep show me resulta bastante entretenido pero poco informativo. Considero que QI es bastante educativo per para mí no es demasiado entretenido. A mi modo de ver, Jeremy Kyle es inocuo, a pesar de ser la tele realidad. Opino que las noticias son insoportables por ser bastantes pesados. A mi parecer Mujeres desesperadas no es nada interesante. No hay nada profundo ni significativo que pueda salir de una telenovela.
- Es una diversión inocua.
- En absoluto. En mi opinión promueve valores peligrosos a la ciudadanía. En mi opinión es demasiado “light” (es decir, superficial), y nos anima tratarse de forma consumista. Para mí eso no lo creo que sea entretenido.
- La televisión es una herramienta educativa.
- Estoy de acuerdo, desde luego, puede ser. Opino que hay muchos contenidos buenos en la programación. Qué lástima que se nos promulga bastante telebasura cuando sí hay demasiados programas dramáticos que se pueda emitir.
- La telebasura crea unos arquetipos indeseables.
- No estoy totalmente de acuerdo. Ne se une a la sociedad, porque nos hace concursantes, nos hace competir. Tampoco nos educa. Como televidente, no aprende mucho de ese tipo de programa.
- Los niños ven programas que fomentan la agresividad.
- Claro que sí – me preocupa mucho la cantidad de escenas violentas que actualmente llega a parecer “lo normal”.
- La televisión hace de canguro para los padres.
- Desafortunadamente, soy de la misma opinión. Para mí, lo importante es que las horas alargadas del trabajo no se obligan estar ausente de la casa a los padres. Creo que el problema viene del arena del trabajo, el así vemos el efecto – lo que quiere decir es que es un síntoma.
- La televisión es una ventana al mundo.
- Puede que sea un modo de viajar. Pero la verdad es que cualquier programa refleja la opinión y el perspectivo personal del director. Si se considera una ventana, se nota que el vidrio tiene imperfecciones.
- Hay programas que difunden la cultura.
- Sobre todo los dramas promulgan la literatura, el arte, la música y la cultura. No opino que otros programas valgan mucho en comparación.
- Da la oportunidad de reírse y de divertirse en familia o con amigos.
- Prefiero ver una película para compartir y disfrutar el humor. No creo que la televisión sea una buena competencia por las obras del estudio Disney ni el Pixar en ese respeto.
- No hay nada profundo ni significativo que pueda salir de un reality show.
- A mi modo de ver, podernos notar cómo se siente la sociedad general en las votaciones. Así tiene un punto en pro, aunque hay bastantes en contra.
- La telebasura es sólo una forma de voyerismo.
- Así se dice, y así me parece. La falta es en el fallo de la familia extensa, en mi opinión. Cada uno no tiene vinculaciones con otros miembros de la comunidad. Es algo natural, querer ver cómo somos.
- Ver la televisión es una forma de olvidar nuestros problemas y de relajarnos.
- Claro que sí, estoy completamente de acuerdo. Lo malo es cuando nos sentamos frente a la caja tonta por seis horas diarias. Eso me parece un gran problema.
- Tanta violencia en la televisión insensibiliza a la gente.
- Supongo que sí hay una conexión entre la violencia televisiva y la violencia real. Lo difícil es que nunca se han producido pruebas de aquella.
- Ciertos programas transmiten valores positivos.
- Los programas para jóvenes cuentan con valores mejores. Los peores son las telenovelas, que sacrifican el espíritu para narrar una trama adictiva.