OBLIGACIÓN
1. Estoy obligado a aprovechar cada oportunidad de hablar en español. Y no debo matar a los estudiantes que hablan mejor que yo. No es una raza. Hay espacio para todos, en todo los niveles.
PROMESA
2. Como cada idioma es un método de comunicar, más que nada prometo anima a mis compañeros practicar conmigo.
PROMESA
3. Disfrutaré el idioma por varias medidas: miraré las películas, escucharé la radio y la música, aprenderé la cultura y la arte, probaré decir chistes, leeré libros clásicos, y buscaré las diferencias entre mi vida actual y la vida del mundo hispánico.
PROMESA
4. Me comprometo a identificar en que me interesa de la cultura nueva que estudio, y con estas medidas trataré el proceso del aprendizaje como otra manera de relajarme.
OBLIGACIÓN
5. No tengo la obligación de tomar cada desafío o decepción como es el fin del mundo. Aprender es fallar, y tengo la misión de corregirme paso por paso para seguir.
OBLIGACIÓN
6. Tengo la responsabilidad de tomar el control. No espero que otra persona me lo muestra todo – intento avanzar sin otro capitán sino mí mismo. Soy mi propio profesorado.
PROMESA
7. Utilizaré la herramienta de traducción de Google (o de Reverso, o de Babelfish) con tan poca frecuencia como posible.
OBLIGACIÓN
8. Tomaré responsabilidad de mejorar. Por entonces fijaré en cuales habilidades pueda avanzar más o en cuales falte algo. Utilizaré los ejemplos de mis compañeros, mis tutoras, mis amigos y de los hablantes nativos, y también las respuestas modelas para identificar mis puntos débiles y superarles.
PROMESA
9. Tendré libertad de escoger cuales actividades sean importantes para mí, y cuales pueda pasar sin hacer mucho caso. Siempre tendré presente mis objetivos del estudio (hablar y escribir con soltura).
OBLIGACIÓN
10. Tengo que gestionar el tiempo según la complejidad tanto como el nivel de mi motivación. No debo dedicar horas y horas al un ejercicio – mejor que se dedique un poquito de tiempo cada día, diariamente, que pase todo el fin de semana en un solo punto de gramática.